Un sistema solar residencial reduce el consumo de energía facturado por la red al generar parte o la totalidad del consumo del hogar durante el día, con el excedente compensado según el esquema de net-metering vigente en Colombia. El proceso típico empieza con una visita técnica para medir el consumo histórico y el espacio disponible en cubierta, sigue con un diseño firmado por un ingeniero electricista (exigido por el RETIE para instalaciones de baja tensión) y termina con la instalación física y la puesta en marcha.
Al comparar instaladores residenciales, revisa tres cosas por separado: la garantía de los paneles (usualmente 20–25 años de rendimiento), la garantía del inversor (8–12 años, el componente que más falla primero) y la garantía de mano de obra (3–5 años). Un instalador serio te entrega estos tres números por separado, no una cifra genérica de "garantía total". Pregunta también si la empresa declara cumplimiento RETIE con documento de respaldo — es autodeclarado, no una certificación de este directorio, pero es la referencia mínima exigible antes de firmar un contrato.
La cobertura geográfica real importa más de lo que parece: muchos instaladores residenciales atienden una ciudad principal y municipios cercanos (por ejemplo, Bogotá y la Sabana, o Medellín y el Valle de Aburrá), no todo el departamento. Verifica la zona de cobertura declarada por cada empresa antes de solicitar una cotización si vives fuera de la ciudad principal.